Los policías declararon que fueron llevados contra su voluntad a un inmueble, pero ambos quedaron bajo la lupa luego de activarse su búsqueda

La investigación sobre un supuesto plagio de policías en la zona sur de la capital cruceña reveló que los dos oficiales no habían sido secuestrados, sino más bien, ambos se encontraban bajo efectos del alcohol luego de compartir en un local.
El comandante departamental de la Policía, coronel David Gómez, aseguró que el hecho no tipifica a un secuestro, y que la situación se gestó debido a que los oficiales se encontraban en estado de ebriedad.
«No hay un hecho de secuestro o de algún tipo de organización criminal que habría participado en este hecho. (…) Se encontraban libando bebidas alcohólicas en una discoteca», declaró el jefe policial.
Explicó que la búsqueda de los dos uniformados se activó luego de que un sargento reportara que habían sido trasladados, en contra de su voluntad y en una camioneta, a un inmueble, por sujeto desconocido que se les acercó y les invitó bebidas.
Gómez explicó que los uniformados estaban en un local, compartiendo bebidas alcohólicas y que -según la versión de un oficial- un desconocido se les acercó, les invitó bebidas alcohólicas y posteriormente los trasladó a un inmueble «en contra de su voluntad».
Una oficial logró bajarse de la camioneta y un sargento fue el que envió un mensaje a sus camaradas, indicando que habían sido secuestrados. La Policía activó un megaoperativo y logró dar con los uniformados «desaparecidos».
«De acuerdo a nuestros protocolos instalamos el ‘Plan Z’, se dispuso todo el mecanismo de seguridad, las unidades operativas se trasladaron a este lugar con la intención de aparentemente recuperar a nuestros camaradas, pero es una situación se dio porque estaban obviamente en estado de ebriedad», afirmó Gómez.
En el lugar donde fueron hallados los dos oficiales, no fue encontrado el sujeto que les invitó los tragos, pero se colectan imágenes de las cámaras de seguridad del lugar y del local para corroborar la versión de los policías.
FUENTE: EL DEBER
